Farid Dieck, reflexión

Farid Dieck00-e6fd6d4f

“Todo lo que resistes, persiste” – Carl Jung

 

Hay experiencias con las que cargamos y que nos pesan tanto que se vuelve imposible avanzar. Algunas nos producen una culpa que nos paraliza, y otras nos dejan una cantidad de inmenso de dolor para procesar. Muchas personas optan por resistirse y nunca llegan a términos con la realidad. Pero hay una forma de salir adelante y esta inicia a través de la aceptación de la realidad tal y como es. Y esto, en algunos casos, es un acto radical. Imagina que una persona que amas te traicionó. Puedes responder ya sea ignorándolo o resistiendo el hecho de que pasó, pero la única cosa que eventualmente nos conducirá a una sanación es la aceptación del hecho, independientemente de su naturaleza. Esto no quiere decir que se condone o se apruebe la situación, para nada. Aceptar es decir “Estoy en esta situación. No la apruebo. No pienso que está bien, pero es lo que es y no puedo cambiar lo que sucedió”. Esto significa que reconocemos de una forma sincera lo que está pasando en nuestro alrededor y en nosotros mismos. Porque resistirse a la realidad solo intensifica nuestra reacción emocional. Pelearse con la realidad solo crea sufrimiento. El excedente de malestar se produce cuando nos rehusamos a aceptar el dolor en nuestras vidas. Las personas solemos decir “No puedo con esto” “esto no es justo” “esto no puede ser verdad” y “no debió haber sido así”. Es como si pensáramos que rehusarnos a aceptar la realidad hará que sea menos verdadera. Resistirse a aceptar que una persona te traicionó no cambia la situación y esto solo agrega sufrimiento a la experiencia. Salir adelante de cualquier situación y encontrar formas para realmente procesarlas se hace a través de la aceptación. Uno no se pone una venda si niega la existencia de la herida en primer lugar. Por otro lado, muchas presonas piensan que la aceptación significa pasividad y rendirse y, por lo tanto, una debilidad. Pero es todo lo contrario. La aceptación significa que, una vez que aceptamos la realidad, podemos entonces determinar la mejor forma para responder. Podemos decir: “Muy bien, reconozoco que esto es así, ¿cómo responderé? En otras palabras, la aceptación nos conduce a la resolución del problema. Si algo no nos gusta, tenemos que primero aceptarlo antes de intentar cambiarlo o sanarlo. De otra forma solo estaremos gastando nuestra energía y tiempo en pelear con la realidad, y esto es luchar una batalla inganable que solo producirá exceso de malestar. Además, ¿hay algo más débil que negarse a observar las cosas tal y como son y voluntariamente vivir en un estado de feliz ignorancia simplemente porque no se quiere confrontar la dolorosa realidad? Somos muy buenos y creativos para ignorar y negar. Empujamos los traumas hacia la oscuridad, nos tomamos nuestro dolor o incluso creamos una red de mentiras que nos protegen de lo que realmente está sucediendo. Y lo entiendo, aceptar la realidad es difícil y más aún cuando esta es dolorosa. Nadie quiere experimentar dolor, decepción, tristeza o pérdida. No obstante, estas experiencias son parte de la vida. En la vida habrá experimentaremos cosas que nos gusten y otras que no y no podemos reprimir las segundas porque irónicamente, sin ellas, no podremos experimentar las primeras. En otras palabras, cuando evitamos sentir tristeza y dolor, estamos al mismo tiempo disminuyendo nuestra habilidad para sentir alegría, puesto que la evasión de emociones normalmente conduce a la depresión y la ansiedad. Cuando nos encontramos en una posición de dolor, no importa cuál, la única forma para no quedarse estancado es mediante la aceptación. Y cuando el dolor es abrumador y la realidad parece muy pesada para cargarla, entonces el acto de aceptación se convierte en un acto radical. Especialmente cuando nos hemos estado engañando por mucho tiempo y nuestras mentes están apunto de explotar. Y también, cuando las cosas que aceptamos, están en conflicto con nuestras ideas y creencias de cómo es que debería de ser la vida. La aceptación radical es el reconocimiento de aquellas cosas que son insoportablemente dolorosas. Cosas como un abuso, aspectos que no nos gustan de nosotros, una enfermedad, o errores que hemos cometido en el pasado y la culpa que se deriva de todo eso. La aceptación radical se trata de aceptar la vida como es y no resistirse a lo que no se puede cambiar. Se trata de decir “sí” a lo que sigue; de darle una oportunidad a lo que sea que siga. Eso es aceptación. Un acto poderoso en donde se toma un respiro profundo, nos paremos derechos, con los hombros hacia atrás y miramos al abismo a los ojos diciendo y le decimos “Estoy dispuesto a darle una oportunidad a lo que sigue y no me acobardaré de las consecuencias de hacerlo”. Es necesario poder dejar ir y superar aquello que hemos estado resistiendo por largo tiempo. Porque lo que se resiste, persiste, y lo que se acepta, se trasciende.

Etiquetas: Farid Dieck

Debret Viana

Mas Notas

Comparte Tu Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos se hace.