Cuestionario HDS / Flavio Lo Presti

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21 preguntas para el siglo 21

1. Si pudieses decirle una cosa a Borges, ¿qué le dirías?¿Qué decían exactamente las cartas de Beatriz a Carlos Argentino?

2. ¿Quién es para vos el número 2 de literatura argentina? Walsh y Puig. Creo que me termino quedando con Puig.
3. Es la noche en que Romeo y Julieta planean escaparse juntos, ¿qué les dirías?

Ojo que no es para tanto, muchachos.

4. Te nombran presidente de los escritores del mundo, ¿cuál es tu primera medida?

Todas las medidas que se me ocurren son tristes: prohibiciones, malhumores, etc. Me quedaría mal el cargo y va en contra de lo que he intentado hacer con mi vida en los últimos años (por ejemplo, creo que vetaría el uso de redes sociales, me convertiría muy rápidamente en un enano fascista, Dios no lo permita).

5. ¿Cuál pensás que es el rol del escritor en ésta época? ¿hay una misión, cumple una función? ¿cómo es tu caso?

Vivo como si no hubiera un rol para el escritor en esta época. Me gusta lo que dice Piglia con respecto a la transformación que se opera (sin dejar de ver el espanto y la tristeza) a mediados de los setenta: al escritor se lo corre del lugar de intelectual y se le deja de demandar opinión (solo queda un resto paródico de eso en el Sábato de Hora Clave, en Andahazi, en Marcos Aguinis, en otros que me caen más simpáticos también). A partir de ahí, dice Piglia, se puede escribir en paz.
En mi caso, mi misión es seguir escribiendo a pesar de tener una media flotante de cinco trabajos simultáneos.

6. Si no fueses escritor, ¿de qué otro modo fracasarías?

Ya lo hice, jugando al fútbol.

7. Recomendanos un libro, una película, una canción, una bebida

Ana Karenina (Tolstoi), Existenz (Cronenberg), Satellite (Eddie Vedder), mate.

8. Si pudieses elegir un superpoder, ¿cuál sería y qué harías con él?

Si descarto la inmortalidad porque no me parece un superpoder (no haría nada porque ya estaría hecho todo lo que me interesa), me gustaría ser indetectable. No invisible, sino eso y más: ser imperceptible a radares, láseres, alarmas, ser ingrávido. Y a partir de ahí saberlo todo, al menos en el orden de lo humano. Me gustaría chequear cada teoría conspirativa, ir a las reuniones del grupo de Bilderberg, escuchar lo que se habla en el Despacho Oval, saber si hay sociedades secretas, cómo es Macri (Cristina también) en privado, si hay gente planeando este descalabro, si Agustín Laje es así espontáneamente o hay alguien con la mano en su interior manejándolo como la marioneta que parece ser.

9. ¿Recordás tu primera fascinación por la literatura? ¿Cuándo empezó tu necesidad o tu deseo de escribir? Queremos tu historia de origen.

Aprendí a leer cuando era muy chico: mi familia tuvo una distribuidora de libros de la que quedaron restos cuando todo se vino abajo, y había libros por todas partes en casa. Siempre se competía mucho por saberes inútiles, como si fuera un interminable Pasapalabra, el infierno mismo: había que leer sí o sí, cualquier cosa (Verne, Walter Scott, y también Sidney Sheldon, Ira Levin, etc.). Pero el episodio que cambió mi relación con la literatura sucedió cuando tenía nueve o diez años. Encontré una edición azul de tapas duras de cuentos de Cortázar (creo que se llamaba El perseguidor y otros cuentos y era del CEAL). Ahí estaba La noche boca arriba y cuando lo leí pensé que quería hacer lo mismo que acababa de leer, inventar una historia que tuviera ese poder de hipnosis y de sorpresa. Después hice cualquier otra cosa.

10. Si tuvieses que elegir uno, ¿cuál sería tu apocalipsis favorito?

Dios existe y me dice en la cara que todas las libertades que me tomé en la vida eran un inmundo e inmoral libertinaje que violaba leyes universales y sagradas: me condena al Infierno mientras Agustín Laje sube sonriendo una escalera mecánica blanca.

11. Estás muerto, pero te es permitido volver espectralmente a algún punto de tu vida y decirle algo a alguien: ¿a qué momento volvés y qué dirías a quién?

Trataría de decirle a una amiga muy querida algo que la consuele en un momento de desconsuelo absoluto.

12¿Por qué escribís? ¿Para qué? ¿Para quién?

Escribo porque es lo único que no me deja caer en la desesperación. No solo no me deja caer: me mantiene muy lejos de ese punto.
Escribo para mí, para sostener ese efecto.

13. ¿Qué es un fantasma para vos? Si fueses a devenir en un monstruo, ¿cuál y por qué?

Siempre le tuve mucho miedo a los fantasmas y a la oscuridad. Me gusta la definición de Stephen Dedalus, pero está gastada en redes sociales, remeras y tazas. De todos modos, lo más parecido a un fantasma hoy en mi vida es la idea de la muerte de mis padres, una idea con lo que no puedo convivir ni un segundo.
Si fuera a transformarme en un monstruo sería Quasimodo, porque siempre me he sentido así, deforme y rechazado.

14. ¿Cómo te ves en diez años? y, si pudieras viajar diez años al pasado, y decirte una cosa a vos mismo, ¿qué te dirías?

Muchas veces me veo muerto en diez años, aunque espero que no y hago todo lo que puedo para que no suceda.
Si pudiera viajar diez años al pasado me daría el consejo que me dio en ese momento el colombiano José Monsalve: cuida la vida.

15.¿Cuáles son tus escritores favoritos? ¿Cuáles son tus poetas?

Mis escritores (narradores) favoritos son demasiados para entrar en este cuestionario sin aburrir. Nos quedemos con algo: Stendhal, Tolstoi y Ercole Lissardi. Mis poetas, Fraçois Villon, Francisco de Quevedo y Nicanor Parra.

16¿Qué es la mentira para vos? ¿Es posible no ejercerla? ¿Es humana o es culpa del lenguaje? ¿Existe la mentira estética? ¿Toda mentira es vil?

Si consideráramos que existe la verdad podríamos considerar que existe la mentira y en tal caso la posibilidad o no de ejercerla. Yo me inclino más por la posición del epistemólogo de Groninga, Kees Popinga: la verdad no existe, ¿no le parece? Por lo tanto no hay mentira ni vil ni estética.
Por otra parte, ¿cómo distinguir lo humano de lo que tiene que ver con el lenguaje? Y además, ¿quién sabe qué pasó? Ya lo dijo otro gran animador de redes sociales, tazas y remeras.

17. Estás agonizando y la única persona que está cerca es tu editor: con tu último aliento, qué es lo último que le dirías. (puede ser un reproche)

Dame diez días para corregir.

18. Si a punta de pistola tuvieses que narrar tu historia sentimental, en tercera persona y en dos líneas, ¿qué dirías?

Leyó por ahí que un hombre bajo no podía ser hermoso: le parecía que no tenía derecho a ser amado. La evidencia en contra le resultaba sospechosa.

19. Forma y contenido. ¿qué te es más arduo? ¿qué te interesa más y por qué?

Trabajo mucho tiempo una historia en la cabeza y después en el momento de sentarme a escribir hay un combate específico con cada frase, con cada porción de texto, con cada escena, con las decisiones estructurales, con el tiempo. ¿Eso es una lucha con la forma? ¿No afecta al contenido? Podría repetir algunas cuestiones teóricas sobre el asunto (me dediqué a estudiar eso un tiempo), pero en lo que tiene que ver con lo que hago, con mi práctica, tengo la sensación de que son lo mismo. Cuando leo me pasa eso también: no puedo distinguir, y cuando puedo hacerlo es probable que lo que estoy leyendo pase a interesarme menos.

20. ¿Le encontraste algún sentido a las cosas? ¿Sabés por qué te levantás cada mañana? Contanos, ¿cómo hacés y por qué?

No, no le encontré ningún sentido: veo el mundo como un caos espantoso y la vida como un regalo irónico, con la misma perspectiva del adolescente que le dice a los padres que no pidió nacer. Me levanto cada mañana porque estoy vivo, no hay otra razón real, aunque también disfruto mucho mi vida: la vida con mi esposa y mi hijastra es muy hermosa, a pesar de las rachas constantes de una especie de tristeza póstuma (desde hace unos años vivo un poco como si ya hubiera muerto. Supongo que tiene que ver con la edad -tengo una rodilla destruida y ya no puedo jugar al fútbol, por ejemplo).
Hace unas semanas volví a hacer ejercicios con una intensidad moderada, y eso me ha cambiado el humor. Esto para decir que me levanto casi de un salto: esa rutina me ha fortalecido.
Lo hago (levantarme) porque no fui maldecido o bendecido con la depresión, más bien lo contrario.

21. ¿Recordás la última vez que viste o sentiste algo por primera vez?

Recuerdo la primera vez que me dio ternura un niño (nunca quise tener hijos). Fue Amelia, la hija de mi esposa y su ex pareja. Estaba por cumplir cuatro años cuando la conocí y tenía los cachetes regordetes y un carácter terrible. Hace diez minutos me dijo “viejo lento”, y hoy a la mañana le dije que iba a llevar a su madre al trabajo y la iba a dejar sola (tiene siete años). Me respondió, entredormida: “no quiero quedarme sola escuchando ruidos fantasmales”, y volví a sentir lo mismo.

No more “I love you’s”, la primera versión de The Lover Speaks.
Missing, de Everything But The Girl (la versión de Amplified Heart).

 

Flavio Lo Presti (1977) es profesor de literatura, periodista cultural, crítico literario, escritor. Durante años escribió una columna que cruzaba crítica literaria y autobiografía en La voz del interior, que se convirtió en sus dos primeros libros, Recuerdos de Córdoba (China, 2013) y Yo escribo mucho peor (Llanto de mudo, 2015, reedición ampliada bajo el título de Mucho Peor, 17 grises, 2019). Como periodista cultural colaboró en Replicante, Crisis, Deodoro, y también en Ñ, donde continúa escribiendo. Fue cofundador y editor del sitio Cuaderno Waldhuter. Obtuvo la beca de creación literaria del FNA en tres oportunidades ý es autor del libro de cuentos Los veranos (17 grises, 2018).

 

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Debret Viana

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